sábado, 23 de mayo de 2015

Cuenta conmigo, cuenta con CNT


Es hora de dejar de retroceder, es hora de ganar una vida digna. Es hora de ponernos las cosas fáciles y organizarse para no volver a perder una batalla. Es hora de que cuentes con nosotros y nosotras.


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viernes, 15 de mayo de 2015

Ante la emergencia social ¡no hay tiempo que perder!

Es un hecho constatable, que ya podemos palparlo a diario y que se demuestra por los hechos y las cifras, la clase trabajadora vivimos en una situación de auténtica emergencia social: el desempleo es una carga que soportan más de 5.500.000 personas, siendo la mitad los/as que lo hacen desde hace más de dos años. De entre los/as más jóvenes, el 52% no encuentra un empleo y entre los/as mayores de 55 años, suman el 19%. La peor parte la reciben los 2 millones de hogares que actualmente se encuentran con todos sus miembros parados/as, una cifra exactamente igual a la de los/as mayores de 45 años sin trabajo. Las consecuencias no podrían ser otras que el inminente riesgo de pobreza que amenaza al 27% de la población y que se ceba con los más de 2,5 millones de niños/as, que viven en hogares sin apenas recursos. Algo que no dista mucho del 12% de los trabajadores/as que aún en activo se encuentran en ese umbral. Lo que obliga a las familias a elegir entre las necesidades básicas o el desalojo de su vivienda (un drama que ha afectado a una media de 570 hogares al día desde que comenzó la crisis). En cuanto al acceso a estudios superiores, 45.000 estudiantes se han quedado fuera este año por el aumento de tasas y matriculas y 700.000 chavales/as han dejado de ser becados/as en comedor y material escolar en la educación obligatoria. No es diferente para jubilados/as y pensionistas, que se ven afectados/as por la paulatina pérdida de poder adquisitivo gracias a una triquiñuela legal del gobierno en esta materia. Un saldo revelador de la situación es el medio millón de personas que han abandonado el país, alrededor de 200.000 son nacidos/as en España y el resto que regresan a sus respectivos paises. (INE/medios Octubre 2014)

El panorama social derivado de los eufemísticamente llamados planes de ajustes, que los distintos gobiernos han llevado a cabo en algunos países europeos, especialmente los mediterráneos, no es más desolador que el mismo futuro que se nos augura a la clase trabajadora, si siguiéramos permitiendo este frontal ataque a nuestros derechos y por lo tanto, a nuestras condiciones de vida. La política de la austeridad que nos ha sido impuesta, no será tan pasajera ni tan sencilla de revertir como se han ocupado de excusar los dirigentes políticos. A diferencia de los discursos que llegan desde el FMI, el BCE o toda la amalgama de élite hospis financieras, que no necesitan hospide disculpa ni control y entienden que el desproporcional aumento de la desigualdad ha venido para quedarse. Los recortes, el desmantelamiento de recursos y servicios públicos, la pérdida de derechos laborales o la exclusión social generalizada, ya han sido refrendadas por decretos y leyes que lo van a mantener en el tiempo y que además, se encuentran sometidas al chantaje económico global a través de una deuda ilegítima fruto de la especulación y el enriquecimiento de unos/as pocos/as. Es el capitalismo refundado del que oímos hablar en 2008, la vuelta de tuerca que el neoliberalismo necesita para su propia supervivencia en una huída hacia delante que deja en la cuneta a la mayoría de las personas.

Es por esto que decimos que el tiempo corre en nuestra contra, en la de los/as que estamos sufriendo las graves consecuencias de un sistema económico escudado en otro político, que lleva mucho tiempo anteponiendo el beneficio a la gente. Nosotros/as mismos/as, los/as que hemos visto las expectativas frustradas y nos han robado la posibilidad de prosperar, los/as que hemos visto a nuestros hijos/as salir del país con una licenciatura bajo el brazo, como única salida para emprender una carrera profesional o a nuestros/as padres y madres obligados/as a aceptar condiciones regresivas en sus trabajos de siempre, bajo la amenaza de la impotencia que supone verse sin sustento a los 50. Hemos visto ya a algunos/as de nuestros/as vecinos/as sacar a toda prisa las pertenencias de sus hogares bajo una orden de desahucio y hemos visto también, a los/as más pequeños/as con hambre en el colegio. Los/as que nunca lo hicieron pero ahora sufren de depresión, de ansiedad o de estrés, porque en el fondo sabemos que estamos aguantado demasiado y esta situación nos supera. También hemos asistido, a veces impasibles, a como se maltrataban los derechos y las vidas de trabajadores/as venidos de otros países, con los/as que nos han intentado enfrentar en un juego del último contra el penúltimo. Somos los/as que se han quedado sin ayuda a la dependencia para los que más la necesitan de la casa, los/as que nos hemos quedado sin cultura, sin la biblioteca por hacer, sin polideportivo o se ha estropeado una acera, unos bancos del parque que nadie viene ya a arreglar. Porque nos hemos dado cuenta de que nuestros impuestos pasaron a ser un jugoso negocio para corruptores/as y corruptos/as.

Somos nosotros/as de igual modo, los/as mismos/as que en los últimos años nos fabrica rebelamos ante los atropellos cada vez más mortíferos. En ese camino hemos comprobado que éramos una mayoría que hasta entonces nos creíamos en minoría, consiguiendo salir del aislamiento social en el que nos tenían instalados/as y sintiéndonos arropados/as por quienes nos acompañaban y se reconocían en nuestros problemas. La lucha nos ha dado esperanza y nos ha devuelto la ilusión, hemos aprendido que es justa y urgente para nuestra supervivencia y que si persistimos, nos es útil y se pueden recoger frutos que también se pueden palpar: un desahucio que no se ejecuta por la presión vecinal, un ERE que frenan los trabajadores/as que se empeñan en defender su puesto de trabajo, un ambulatorio que se resiste a la gestión privada con un encierro de usuarios/as y profesionales, unos estudiantes dejando en evidencia a la LOMCE o los más mayores sacándole los colores a la banca por una estafa monumental. Son los ejemplos reales de que luchar hoy sirve, de que necesitamos y queremos encontrarnos como pueblo, para provocar y construir un cambio a favor de mejorar nuestra vida y ganar nuestro lugar en casa una sociedad mejor, casa el lugar de los/as que ponemos el mundo a girar.

La CNT es nuestra apuesta y nuestra herramienta, un sindicato de trabajadores/as que mediante las secciones sindicales se organiza en los centros de trabajo. Fuera de la estructura de los comités que se han demostrado contrarios a nuestros intereses más básicos y apostando por los espacios independientes de la empresa, donde los implicados/as hablen y lleguen a acuerdos en una asamblea que garantiza que las decisiones sean colectivas y que recojan el espíritu del anarcosindicalismo. En el sindicato nos organizamos de manera que todos/as tenemos voz y voto en las cuestiones que atañen a su funcionamiento y participamos de las propuestas, que como organización defendemos ante la sociedad. La horizontalidad y la autogestión son nuestras señas de identidad, gracias a mecanismos que limitan el poder y supervisan la tarea de los cargos y de los delegados sindicales; así como la independencia económica que proporciona rechazar las subvenciones estatales. Asociarnos en el sindicato es nuestra defensa y también es nuestra manera de implicarnos en la transformación social a la que aspiramos, construyendo desde y para los/as de abajo sin pasar por una política con finalidad electoral, en la mayoría de ocasiones viciada por las circunstancias propias del poder, en la que perderíamos la capacidad de intervenir de manera plena.

viernes, 13 de marzo de 2015

El 21 de Marzo las Marchas de la Dignidad vuelven a Madrid para exigir Pan, Trabajo, Techo y Dignidad

Las Marchas de la Dignidad vuelven a Madrid caminando hacia la Huelga General con el objetivo de exigir una vida con dignidad. Desde todos los puntos del estado Español columnas de dignidad se movilizarán para defender el programa del movimiento 22M como paso previo a la convocatoria de la movilización general de octubre concretada en una Huelga General laboral, de consumo y social.

A un año de la conmemoración de la gran manifestación del 22M que concentró en Madrid a centenares de miles de personas que reivindicamos una vida digna, la situación no ha cambiado a mejor y se profundizan las consecuencias de los perversos efectos de las llamadas políticas de austeridad impuestas por la Troika contra la mayoría social del estado español.

La terca realidad desmiente de forma descarnada al gobierno del Partido Popular y a los poderes que lo apoyan, la campaña de publicidad para vender la idea de que hemos salido de la crisis en la que está inmerso el gobierno y los poderes económicos y mediáticos adictos a este régimen bipartidista monárquico, se da de bruces con la situación en la que hoy se encuentra la mayoría social. A aquellos que siguen los dictados de instituciones que no se han sometido al sufragio de la ciudadanía:!!!Hay que echarles!!!

En efecto, la tasa de paro (EPA) sigue situada en el 24 % de población con más de cinco millones y medio de personas en situación de desempleo, la cobertura de prestaciones a la personas sin empleo no llega al 58 %. Cerca de tres millones de personas carecen de ingresos, situación que afecta a más de medio millón de hogares. Los empleos que se crean son precarios y con salarios de miseria por lo que hoy se es pobre incluso teniendo empleo. En este sentido la diferencia salarial entre hombres y mujeres es del 24%. El paro juvenil sigue superando el 55 % y cada día son más los jóvenes que, como sus abuelos, tienen que emigrar para poder tener el futuro que este país les niega. Las pensiones pierden poder adquisitivo año tras año y su revalorización es una vergüenza.

En esta situación económica es alarmante el aumento de la pobreza que se sitúa en el 30 % de la población, una de cada cinco personas está en riesgo de pobreza severa y de exclusión social, esta pobreza tiene mayoritariamente rostro infantil y de mujer. El aumento de la precariedad social, fruto de estas políticas de recortes, de la precariedad laboral y salarial, de eliminación de derechos y coberturas sociales, aumenta el número de personas afectadas por los desahucios y por lo que se ha dado en llamar pobreza energética (cortes de los servicios de luz, agua y gas). Este invierno han muerto personas a consecuencia de la precaria situación de los hogares.

La corrupción y las irregularidades fiscales roban a las arcas del estado español un 5% del PIB, y junto a ello, la política fiscal beneficia a los que más tienen, recayendo la carga sobre la clase trabajadora y la mayoría social. Hoy en el estado español aumentan los millonarios y también los pobres, agrandándose la brecha social.

Todo ello tiene sus efectos por la reforma del artículo 135 de la C.E., mediante el cual se hipoteca toda soberanía popular a los dictados de la UE y el BCE priorizando el pago de la deuda a los especuladores al bienestar y los derechos de la mayoría social. Es patente la descomposición del régimen del 78 y de una constitución que no reconoce los derechos de los pueblos y naciones del estado y que ya es papel mojado en sus referencias a derechos y libertades.

Ante ello y como respuesta a la movilización social contra estas criminales políticas, el gobierno aumenta la represión contra el pueblo, la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana y del Código Penal, que tiene por objeto la merma de derechos y libertades para silenciar a un pueblo que sufre y al que están empobreciendo como medio para la dominación y la explotación.

Las marchas de la dignidad vuelven a pedir a la mayoría social y a la clase trabajadora que se movilice, que demuestre en la calle que QUEREMOS VIVIR CON DIGNIDAD, que identifiquemos a los culpables de esta grave e injusta situación social y defendamos el programa de las marchas de la dignidad.


Un programa de mínimos con un gran consenso social y político en tormo al:

No al pago de la deuda, ilegal, ilegitima y odiosa,

La defensa de los servicios públicos para todos y todas,

Trabajo digno con derechos y salario suficiente, reducción de la jornada de trabajo y renta básica,

Por el derecho a decidir de las personas, los pueblos y las naciones del estado en los aspectos que atañen a su vida y futuro,

La defensa de los derechos de la mujer y por un futuro para nuestra juventud.

Contra la precariedad laboral y social, No a las reformas laborales.

Contra la represión y contra la Ley Mordaza.

No a los tratados entre gobiernos y transnacionales contra los derechos sociales. No al TTIP,

Por el derecho a una vivienda digna y no al corte de los servicios esenciales de luz, agua y gas.

No a la OTAN, No a las guerras.

Caminando hacia la Huelga General

Comunicado de la Coordinadora de Artes Gráficas de CNT: Mediapost y CCOO, de la mano contra los derechos de los trabajadores

· Nos hacemos eco de una situación que lamentablemente se repite cada vez con mayor asiduidad en muchas empresas: CCOO de la mano de Mediapost, reprime la lucha de los trabajadores

En el mes de octubre de 2014 la Coordinadora de Artes Gráficas, Comunicación y Espectáculos de CNT, haciéndose  eco de la lucha de la sección sindical de CNT en Mediapost y coincidiendo con el inicio de las negociaciones del convenio de empresa, envió un escrito por diferentes medios a la Federación de Servicios a la Ciudadanía de  CCOO - Artes Gráficas y Fotografía, en el que se exponía la realidad laboral en esta  multinacional dedicada al marketing  publicitario (despidos, coacciones, represión sindical…) y la nefasta gestión para los intereses de los trabajadores de los delegados de CCOO en esta empresa.

En la misma se les conminaba a celebrar una reunión para tratar diversos  asuntos que consideramos importantes para la plantilla de Mediapost y en donde también se les pedía explicaciones por una serie de actuaciones contra los trabajadores por parte de los delegados de CCOO.

Pasado un tiempo considerable y ante la falta de respuesta de CCOO a nuestro escrito, la coordinadora de Artes Gráficas de CNT quiere exponer lo siguiente:

· En primer  lugar el hecho de que ni siquiera hayan contestado a otra organización sindical, cuando los  derechos de  los trabajadores están siendo pisoteados, ya nos da una idea del interés que tiene este sindicato por la defensa de los trabajadores.

· Ante los argumentos de CNT y el silencio por parte de COOO, una de las conclusiones que sacamos es que no les importan nada los trabajadores de Mediapost; solo cuando hay que ir a votar... o puede ser que consideran que reunirse con los trabajadores que han decido luchar con la CNT no tiene la relevancia suficiente para sus apretadas agendas de liberados a cuenta del bolsillo del conjunto de  los trabajadores.

· Ante la nefasta gestión de CCOO en Mediapost nos vemos en la obligación de denunciar públicamente la actitud lamentable de los delegados de este sindicato, que han declarado en contra de los intereses de los trabajadores en la mayoría de reclamaciones de CNT (Despidos, sanciones, conflictos colectivos…)

· La CNT denuncia además el oscurantismo con el que se están llevando las negociaciones del convenio de empresa, que tras meses de negociaciones siguen sin contar con los trabajadores, obviando  las continuas peticiones por parte de la sección sindical de CNT para que se realicen asambleas en donde los trabajadores puedan decidir sobre las condiciones que le van afectar a futuro.

A  CNT no le sorprende estas prácticas, consecuencia de un modelo sindical inoperante, alejado de los problemas de los trabajadores y que se muestra más compresible con la patronal que con los intereses de los trabajadores.

CNT llama a superar  de una vez por todas un modelo sindical fracasado, ineficaz, jerárquico y corrupto  basado en las elecciones sindicales y en las subvenciones estatales y patronales, cambiándolo por un modelo sindical asambleario, transparente, sin ataduras políticas e institucionales, un sindicalismo  transformador, sin liberados ni subvenciones.

Por las Secciones Sindicales y la Asamblea. Tu herramienta de lucha CNT.

Coordinadora confederal de Artes Gráficas, Comunicación y Espectáculos
Confederación Nacional del Trabajo (CNT)


viernes, 6 de marzo de 2015

8 de marzo: Si no es feminista, no es mi revolución

Un año más, un día más, una fecha más, una más de las miles de efemérides que inundan el calendario. Y sin embargo, este no es un día cualquiera. Es el día en que las mujeres dejamos de ocupar titulares como víctimas de la violencia de genero para pasar a ser las heroínas de la jornada, siempre con la coletilla del “aún queda mucho por hacer”.

Casi con toda seguridad una de las mujeres que este día bañe de violeta sus redes sociales, lleve mas de ocho horas de jornada laboral, haya terminado las tareas de su casa sin desatender a los hijos y quizá con suerte haya tenido tiempo para dedicar unos minutos a su cuidado personal, mas por obligación que por devoción. Preocupada por una imagen que ya no recuerda a quien le importa más, si a ella o a un sistema que se empeña en estigmatizarnos si no nos aderezamos.

O quizá esa mujer aun no ha vuelto del trabajo, se ha prendido un lazo violeta en la chaqueta de ejecutiva y ha vuelto a rehacer el informe que deberá presentar sin falta a primera hora del día siguiente, intentando no sentirse frustrada e incompleta en una sociedad que le ha obligado a elegir entre realización personal y laboral. Una mujer que hace mucho tiempo que entendió que la llamada “conciliación” es un termino sólo aplicable al universo femenino.

 Puede ser que esa mujer esté terminando de recoger a sus hijos del cole mientras recuerda los años en que podía trabajar, cuando aun no había renunciado a todo por su maternidad. Se siente culpable cada vez que piensa en liberarse de tanto en cuando de sus hijos y se sumerge en un universo de ansiedad y depresión porque no entiende el origen de su malestar, porque ser madre no es la panacea que le habían ‘vendido’; en definitiva, porque ya no se acuerda de quien es ella en realidad.

 Y permanecemos ajenas al hecho de que seguimos cobrando menos por desempeñar el mismo trabajo que los hombres, que seguimos sin tener acceso a los llamados puestos de responsabilidad, en la mayoría de los casos maniatadas por una autoimpuesta tarea de cuidados, que seguimos siendo las que en un alto porcentaje no se reintegran a su puesto laboral tras la maternidad, sin opción a plazas en guarderías publicas, prácticamente suprimidas. Seguimos siendo las culpables de violaciones y vejaciones, abocadas a no salir a la calle sin escolta masculina, a riesgo de provocar. Inundamos facultades y escuelas superiores, desoladas por el incremento de paro femenino,muy superior al masculino.

 Las mujeres, principales victimas de la crisis de un sistema en decadencia, hacemos nuestra la palabra SORORIDAD, y reivindicamos la lucha contra el patriarcado y el capital, empeñadas en hacer ver que una revolución que no cuente con nosotras en sus filas esta destinada al fracaso. Por nosotras, por nuestra dignidad como mujeres, como trabajadoras, contra elpatriarcado, haced vuestro el grito: ¡VIVA EL 8 DE MARZO!

domingo, 23 de noviembre de 2014

¿Debe cambiar el actual modelo sindical para recuperar el sindicalismo?

(Artículo publicado en el periódico Diagonal el 22/11/2014)

Miguel Perera I Diplomado en Relaciones Laborales. Asesor Laboral de la Consultoría Primero de Mayo

Últimamente no resulta extraño leer o escuchar en alguna tertulia que el sindicalismo se encuentra en una profunda crisis. Si analizamos la realidad nos topamos con una clara debilidad sindical, aspecto que viene también entroncado con la escasa densidad afiliativa y, quizás el aspecto más importante, una clara desafección de las trabajadoras y trabajadores por las organizaciones sindicales. Quienes habitualmente reflexionamos sobre la crisis del sindicalismo lo hacemos convencidos de su importancia y trascendencia. Pocas o muy pocas veces llegamos a poner en entredicho el modelo y la orientación del sindicalismo. La pregunta entonces se traduce en ¿es necesario este sindicalismo?

No cabe duda que el actual modelo sindical es incapaz de contrarrestar el golpeo constante del neoliberalismo, y de la misma forma evitar la gradual y constante desafección de la clase trabajadora con el mismo, que va asociada a la falta legitimidad de los sindicatos como agentes sociales. No cabe duda que incide especialmente en esta percepción los bajos porcentajes de afiliación, la escasa capacidad de movilización y negociación, la excesiva dependencia de recursos estatales externos, etc. Pero quizás lo más importante, a mi modesto entender, es que el debilitamiento sindical no es únicamente un efecto externo, sino que es consecuencia de la propia acción sindical.

Leyendo las aportaciones que se han publicado en los últimos años no he conseguido distinguir que se pusiera especial énfasis en la necesidad de reencontrar la acción sindical, su comportamiento, su finalidad, las tácticas empleadas. Pocos estudios analizan las estructuras sindicales, ¿no es necesario replantearlas? Pero lo más significativo, o lo que más sorprende es que no se analice el modelo sindical. Normalmente se pasa de puntillas por la burocratización sindical; un modelo basado en la lógica de la concertación que ha venido sustituyendo las garantías internas de supervivencia del sindicalismo (justicia, igualdad, conquista de derechos) por las externas, esto es; por los apoyos y reconocimientos institucionales, desatendiendo a la mayoría de las y los trabajadores que bien están en el desempleo, o están en trabajo precario y/o sumergido.

Tal y como afirma Letamendia (2009), la actual preocupación de los sindicatos es la de ser agentes de concertación y no de defensa de intereses de clase. Desde los pactos de la Moncloa se ha ido un modelando un sindicalismo que tiene como objetivo la supervivencia y estabilidad del actual sistema de relaciones laborales. Lo que pretende el sindicalismo institucional es satisfacer la necesidad de orden que los grandes capitales dictan a cambio de valor –reconocimiento– y poder. Esta teoría del sindicalismo institucional desarrollada entre otros por Dunlop, ha sido y es la que domina en el Estado español. El sindicalismo institucional se ha visto reforzado porque sus posibles alternativas han intentado competir en el juego del reconocimiento institucional, o han sido incapaces de desarrollar un modelo aceptable.

No voy a cargar tintas contra CCOO y UGT por el asunto de las tarjetas negras (a este respecto, interesante crítica y rechazo de la corrupción sindical realizada por Rodolfo Benito en el programa de Fort Apache). Pero si es importante analizar otras estrategias sindicales más comunes, menos llamativas pero más dolosas para el sindicalismo. Así os encontramos con la doble escala salarial, la gestión del Patrimonio Sindical Acumulado, la política sindical ante los ERE (amañados o no), los cursos de formación, la financiación interna de los sindicatos, las diferentes reformas laborales concertadas por los sindicatos institucionales más representativos, donde por ejemplo se concertaron las indeseables empresas de trabajo temporal.

Uno de los graves problemas del sindicalismo es el excesivo peso de la representatividad sobre la densidad sindical (afiliación). Tal y como explican Artiles y Köhler, la representatividad es una construcción social que se produce a tenor de las condiciones asociativas, la dinámica de los hechos y las peculiaridades de la estructura económica. Pero además es un concepto iuslaboralista que necesita que las autoridades públicas concedan un plus de poder institucional a aquellas organizaciones que se entiende que están mejor preparadas para intermediar en el mercado laboral.

Por supuesto, esta construcción social se realiza en respuesta a unos intereses concretos, de forma compleja y, en general, está diseñada para evitar el conflicto pero no para superar sus causas. Como afirman Artiles y Köhler, la concentración de la representatividad favorece el control del conflicto y la gobernabilidad.

En general la idea de representatividad está entroncada con la representación unitaria (delegados de personal y comités de empresa) a través de estas "instituciones", y asentados en la proporcionalidad se favorece su concentración, con el consiguiente control del conflicto y de la gobernabilidad de las relaciones laborales a que hacían mención Artiles y Köhler. El resultado habitual es convertir a los sindicatos mayoritarios en fuerzas hegemónicas, pues cuentan con el respaldo de la patronal y su beneplácito.

Autores como Baylos defienden las bondades de la representación unitaria, ya que según ellos, mantiene la unidad de clase al basar la representatividad en el centro de trabajo de una manera inclusiva para todos los sujetos. Sin embargo, las elecciones sindicales segregan conscientemente a las trabajadoras en categorías profesionales: técnicos y administrativas, especialistas y las no cualificadas; las contratadas por la empresa de aquellas con una antigüedad menor de seis meses, las trabajadoras de alguna ETT o de aquellas personas trabajadoras que forman parte de los servicios externalizados (contratas, autónomas, etc.).

Difícilmente se puede mantener hoy en día el argumento de que las elecciones sindicales son un soporte de la unidad de clase, cuando los procesos de externalización son una práctica generalizada y cada vez más profusa. Es decir, en un mismo espacio se producen multitud de situaciones diferentes a las que la representación unitaria no puede responder, porque no le interesa ni legal ni convencionalmente, o bien porque no caen directamente bajo su ámbito de representación (por ejemplo las trabajadoras externalizadas o subcontratadas). La lógica de las representaciones unitarias conduce a que éstas atiendan a los sujetos estables en la estructura, marginando doblemente a quienes ya sufren la precariedad más alta, ya que estas no son potenciales votantes y, legalmente, no pueden representarlas. Los ejemplos más característicos se encuentran en muchas grandes empresas, en las que los eventuales, además de la precariedad, perciben salarios significativamente menores.

La representación unitaria posee actualmente una capacidad menguada para aunar a la clase trabajadora, los efectos de esta son evidentes en la práctica cotidiana. Y esta evidencia no es sólo constatada en nuestra realidad sindical tal y como lo recoge Boltanski y Chiapello cuando se refieren a la representación unitaria evidenciando desde otra óptica, la crisis del actual modelo; “[de] este modo, el proceso de descalificación de los sindicatos se vio de nuevo alimentado porque el protagonismo de las elecciones contribuyó al olvido de los afiliados, hasta el momento en que se advirtió que una pérdida de la implantación demasiado avanzada contribuía a la regresión electoral y que la abstención vaciaba de sentido la organización de elecciones (Labbé, Croizat y Bevort, 1989)”.

Es evidente que la representación unitaria no es un modelo que ayude a los sindicatos a reforzarse, como tampoco puedan ser una herramienta muy útil para la defensa de los intereses de clase. Lo que no cabe duda es su capacidad para la defensa del corporativismo laboral, a tenor de los resultados.

El debate entonces se centra en ¿cómo realimentar los sindicatos? No puede ser de otra forma que cambiando, o reforzando la fórmula de representación sobre la de representatividad.

La representación directa de los sindicatos en las empresas se articulan a través de las secciones sindicales. Al contrario de la representación unitaria no necesitan de la tutela, como tampoco del padrinazgo del empresario a la hora de ser creadas, y responden únicamente a la voluntad de las personas afiliadas al sindicato, incluso a la voluntad del propio sindicato.

Hemos de comprender que las secciones sindicales son parte interna del sindicato, y no […] instituciones contrapuestas, ni siquiera paralelas, sino que aparecen totalmente vinculadas e interrelacionadas al abordar el tema de los representantes sindicales en cuanto que instancias del sindicato en la empresa […]. No puede entenderse que tanto la legislación actual, como la práctica mayoritaria del sindicalismo las secciones sindicales ocupen una posición secundaria. Mucho menos es razonable es que sea beneficioso para el sindicalismo, cuando las secciones sindicales persiguen la acumulación de fuerzas para existir y erigirse como un contrapoder al empresario. Yendo más allá del discurso de representatividad necesaria para la gobernanza de las relaciones laborales.

Desde esta perspectiva organizativa el proceso de deconstrucción de unidad de clase se mantiene con el sistema electivo, al contrario de lo que ocurre con el modelo sindical que se convierte en aglutinador al no respetar la creciente flexibilización o externalización predominante en los comportamiento empresariales. En otras palabras, la complejidad organizativa de la actuación empresarial, las fracturas del sistema de la personalidad jurídica que ello lleva aparejado, y los múltiples elementos de coordinación del empresario, no permiten la representación unitaria ser herramienta operativa.

En la sección sindical tiene cabida cualquier trabajador con independencia de su modelo contractual; fijo-indefinido, falso autónomo, eventual directo o a través de empresa de trabajo temporal,y con independencia del departamento en el que trabaje.

La aglutinación se produce en una doble vertiente, en primer lugar en el centro de trabajo, y en segundo lugar en otro espacio donde que los objetivos económicos y políticos son recogidos en un mismo organismo –el sindicato–, área donde se comparten inquietudes afectivas, solidarias sensaciones con respecto a ciertas ideas, cosas y actos3 rompiendo la organización atomizada de las empresas que pretende segregarles y enfrentarles ante una misma realidad.

Las necesidades de acercamiento de la realidad de la empresa, que manifestaba Baylos a través del conflicto entre los comités de empresa –órganos no sindicales– y el propio sindicato para que este último no perdiera la realidad que impera en la empresa, entendemos que quedan superadas a través de fórmulas participativas, o cotas de democracia interna más altas, en tanto que sean las trabajadoras y los trabajadores quienes conduzcan a las organizaciones sindicales.

La pugna interna que se produce entre el sindicato como macroestructura, y la representación en el centro de trabajo –sección sindical–, de existir, desaparece en tanto que la sección sindical pueda estar presente en los órganos de gestión del propio sindicato, (ejemplo significativo son los acuerdos del X Congreso de la CNT) influyendo tanto en la gestión directa del mismo, como a través de la asamblea de sus miembros en la toma de decisiones que el propio sindicato toma.

En el actual contexto las secciones sindicales son la viva esencia del sindicato en la empresa, en tanto que son una parte organizativa del mismo, su dinámica en la empresa no es electiva sino de base asociativa, necesita de la misma para su existencia y mantenimiento como elemento aglutinador, partiendo de intereses comunes, estabilidad en el empleo, justicia social, etcétera. Si se necesita revitalizar el sindicalismo es necesario cambiar también el modelo de representación, dando mayor cobertura a la representación sindical, y a su vez cambiar los criterios de representatividad.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Lo que esconde la hipocresía

Tal y como se puede ver un poco más abajo, a mediados de agosto colgábamos en este blog un vídeo del programa "Fort Apache" donde se debatía acerca de la situación actual del sindicalismo. Pues bien, cuando el representante de CNT criticó la corrupción estructural que han generado los sindicatos oficiales, Rodolfo Benito, de CCOO, "negaba la mayor" aparentemente escandalizado... Dos meses después, al susodicho no le queda otro remedio que dimitir por haber sido pillado enfangado en el escándalo de las tarjetas de Bankia.

¿Todavía puede creerse alguien que estos supuestos sindicalistas defienden algún derecho que no sea el de sus bolsillos?